¿Por qué el balance ya no cuenta toda la historia?
Cada vez es más frecuente encontrar empresas cuya capitalización bursátil multiplica varias veces el patrimonio que reflejan sus estados financieros. Este fenómeno, especialmente visible en los sectores tecnológico, digital y biotecnológico, es el eje de un artÃculo reciente publicado en la Revista AECA n.º 154 (junio de 2026), obra de Diego Andrés Roldán, Anne Marie Garvey y Gregorio Manuel Serna, investigadores de la Universidad de Alcalá, y distinguido con el accésit del 32.º Premio Internacional AECA de ArtÃculos sobre Contabilidad y Administración de Empresas.
Un modelo contable diseñado para otra economÃa
Los autores parten de una constatación sencilla pero poderosa: las normas contables fueron concebidas en una época dominada por activos fÃsicos —fábricas, maquinaria, inventarios—, cuando los estados financieros ofrecÃan una referencia razonablemente fiable del valor económico de las empresas. Hoy, en cambio, la ventaja competitiva se construye sobre activos intangibles: innovación, capital humano, datos, tecnologÃa y otras formas de capital basadas en el conocimiento.
El problema es que buena parte de ese valor no llega al balance. Normas como la NIC 38 adoptan un enfoque deliberadamente restrictivo frente a los intangibles generados internamente, por la dificultad de demostrar su identificabilidad, control y medición fiable. El resultado: una porción significativa del valor que las empresas crean simplemente no se refleja en sus cifras patrimoniales.
No es un fallo del sistema, es una tensión entre objetivos legÃtimos
Uno de los aportes más interesantes del artÃculo es su lectura equilibrada del fenómeno. La brecha entre valor contable y valor económico no debe interpretarse como un fracaso de la contabilidad, sino como el reflejo de la tensión entre dos objetivos igualmente válidos: por un lado, la prudencia y la verificabilidad de la información; por otro, su relevancia económica. La contabilidad sigue cumpliendo con rigor los criterios normativos vigentes; lo que ocurre es que la realidad económica ha cambiado más rápido que los moldes diseñados para representarla.
Implicaciones prácticas para nuestra profesión
Para quienes ejercemos la contadurÃa, el artÃculo deja lecciones muy concretas:
Leer los estados financieros con más contexto. El beneficio neto sigue siendo un pilar métrico, pero puede convertirse en una señal equÃvoca en entornos de alta intensidad intangible: hay pérdidas contables que en realidad esconden fuertes inversiones en crecimiento e innovación, no destrucción de valor.
Complementar el análisis tradicional. La valoración corporativa moderna incorpora indicadores adicionales —como la creación de usuarios o el desarrollo tecnológico— que funcionan como un “balance invisible” capaz de anticipar flujos de caja futuros.
Cuidado con la comparabilidad. Empresas que adquieren sus intangibles pueden reconocerlos en el balance, mientras que las que los desarrollan internamente no, lo que genera discrepancias patrimoniales entre modelos de negocio similares.
Atentos a la evolución normativa. La sustitución de la NIC 1 por la NIIF 18 (Presentación y desglose en los estados financieros), con un mayor desglose de gastos entre actividades operativas, de inversión y de financiación, apunta precisamente a mejorar la calidad de la información contable en este nuevo contexto.
Una reflexión final
Los autores concluyen que el reto de la contabilidad moderna no está en renunciar a sus pilares tradicionales —prudencia, fiabilidad y relevancia—, sino en su evolución adaptativa: preservar el rigor normativo mientras se mejora la capacidad de visibilizar los factores que hoy impulsan la creación de valor. Reconocer esta brecha estructural es el primer paso para avanzar hacia un modelo informativo que recupere su relevancia estratégica en la era del conocimiento.
Una lectura muy recomendable para colegas auditores, analistas financieros y todos los profesionales que trabajamos dÃa a dÃa con información contable.
Fuente: Roldán, D. A.; Garvey, A. M. y Serna, G. M. (2026). “La economÃa del conocimiento y la creciente brecha entre valor contable y valor económico”. Revista AECA, n.º 154, junio de 2026, pp. 8-10. Accésit del 32.º Premio Internacional AECA de ArtÃculos sobre Contabilidad y Administración de Empresas.
